Flavia Company

Lunes, 12 de marzo de 2012

19:00 horas

Aula Magna de la Facultad de Filología

 

FLAVIA COMPANY (Buenos Aires, 1963) es escritora, traductora, gestora cultural y periodista. Licenciada en Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Su primera novela publicada es Querida Nélida (Montesinos, 1988), escrita a los diecisiete años. La siguen Fuga y Contrapuntos (Montesinos, 1989), Círculos en acíbar (Montesinos, 1992), Saurios en el asfalto (Muchnik, 1997), Luz de Hielo (El aleph, 1998), Ni tú ni yo ni nadie (El aleph, 1999), Dame Placer (finalista premio Rómulo Gallegos- Emecé, 1999; El Aleph 2000; Ediciones B Argentina, 2008), Melalcor , La mitad sombría (DVD, 2006) y La isla de la última verdad (Lumen, 2011). Ha publicado también libros de relatos, entre los que cabría destacar Viajes Subterráneos (Bassarai, 1997) Género de Punto (Muchnik, 2003), Con la soga al cuello (Páginas de Espuma, 2009), y Trastornos Literarios (Páginas de espuma, setiembre 2011). Su poema narrativo Volver antes que ir ha sido publicado en marzo de 2012 por Eugenio Cano Editor.

CAPICÚA

Flavia Company

Siempre acabo como empiezo, siempre. No es fácil, no. Hay que tener en cuenta las simetrías de las palabras y el orden que debo respetar a la hora de exponer mis ideas, si es que las hay. Mi suerte cambió el día en que, yendo hacia el colegio en autobús, me di cuenta de que llevaba billete capicúa al mismo tiempo que me sonreía la niña que me gustaba y yo pensaba “eres mi suerte.” Las desastrosas consecuencias comencé a sufrirlas muy pronto, y no sólo yo sino también mis padres, quienes al principio no dieron importancia a mi manía pero que, al cabo de un tiempo, empezaron a reparar en las inevitables y, como decía, las desastrosas consecuencias. Si un médico me preguntaba si me dolía toda la cabeza o sólo una parte concreta, por ejemplo,  y yo le contestaba que “toda no toda”, el médico no sabía si yo había querido decir que no o que sí. Una vez me llevaron a una logopeda a ver si podía curarme de una vez. Nada que hacer, dijo, nada de nada. Se suma, además, el hecho de que con el tiempo conseguí  perfeccionar hasta tal punto mi técnica que no necesitaba pararme a pensar para acabar igual que había empezado, con lo cual mi modo de hablar parecía natural y ya nadie que me escuchara parecía aburrirse. Así que a pesar de lo caro que resulta mantenerme firme en mi manera de hablar, puesto que me impide encontrar trabajo, amistades o incluso alguna pareja que me soporte, he decidido seguir siendo así. Única cosa que me preocupa: la simetría de mi vida, o sea, ser capaz de morir como nací, es decir, de una manera única.

Diagnóstico: Epanadiplosis o Epanástrofe. (Figura retórica que consiste en la repetición de un mismo término al principio y al final de la oración).

 

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